¡Japón tiene parte en el destino del Reino!
Hace algún tiempo, vinieron de visita mis nietas, Madison y Gracie. Mientras jugaban arriba, me dispuse a completar ciertas tareas. Ocasionalmente, escuchaba a la distancia el tintineo de una campanilla decorativa como las usadas para llamar a los criados que yo había colocado en esa habitación.

Pensando que era parte del juego entre ellas, no le presté mayor atención.
Luego, escuché la diáfana voz de Madison que me llamaba, "GJ, ¡no estoy practicando!"Al parecer, el sonido de la campanilla era para notificarme que había un asunto que requería de mi inmediata atención. Por suerte, terminó siendo parte de su tiempo de juego y no algo serio que requiriera de mi atención.
Hay momentos como hoy, no obstante, en los que las “alarmas del mundo” suenan porque la tierra gime en anticipación al advenimiento del Señor.
El mensaje 2003 que compartí en la Conferencia Mundial de 2003, hacía referencia a los dolores de parto que el mundo entero está experimentando. Lo que en aquel entonces parecía abrumador, no llega ni a la suela de los zapatos de lo que está llevándose a cabo hoy. Hay un cada vez mayor desasosiego en el Medio Oriente que parece llevará al derrocamiento de líderes que han estado por largo tiempo en el gobierno; patrones sumamente extraños en el clima provocan inundaciones y nevadas inusuales; terremotos en Haití, Nueva Zelanda, y Japón; la desarticulación de poderes de gobierno; y amenazas de ataques nucleares. Como pueblo de Dios, creemos que todos estos sucesos pueden ser una oportunidad para que el avivamiento venga a los pueblos de la tierra, al clamar ellos a Él.
Hace a penas dos semanas, Japón sufrió el desastre natural más devastador registrado. La constante crisis nuclear en Fukushima, parece indicar que todavía no hay luz al final del túnel. Pero, el pueblo de Japón no está solo. Dios ha despertado intercesión en todo el mundo a favor de este querido pueblo.
Permítame repetir algunos de los pensamientos que nos compartió la Presidenta Nacional de Aglow en Japón, Noriko Ishikura:
El peor desastre que hayamos experimentado previo a la II Guerra Mundial azotó Japón. Aunque el Señor nos lo advirtió muchas veces enviando a Sus profetas y profetisas a nuestra nación, tenemos dolor y lamento. Además nos enfrentamos a problemas severos con los reactores nucleares y las réplicas.
Estamos confiados, no obstante, en que Dios ama a Japón y en que Él está obrando en nuestra nación para que juntos entremos a una nueva dimensión de Su plan. Sí, estamos sintiendo los dolores de parto que sin lugar a dudas están escritos en su “Plan Maestro”. El tiempo del alumbramiento ha iniciado. Creo que esto va a transformar el Japón. Creo que esto transformará Japón. Por favor oren por Aglow Japón para que sigamos a Dios con fidelidad y para que el destino de Japón se manifieste según Su plan.
En otra comunicación, Noriko envió el testimonio del poder protector de Dios durante la emergencia en Japón:
Han pasado días desde que ocurrió el terremoto más fuerte en Tohoku y en Kanto. Pudimos contactar a nuestras hermanas en las áreas devastadas. Ninguna vive en la costa del Pacífico; por lo que aunque tuvieron daños de consideración, no fueron afectadas por el maremoto.
Uno de los asesores en Sendai iba en el tren que transitaba al lado del agua cuando ocurrió el terremoto. Fue evacuado sin riesgo y pudo celebrar su servicio dominical en la iglesia que pastorea. Gloria a Dios. Escuchamos muchos más testimonios que cuentan que aunque la devastación es sumamente grande, todos pudieron experimentar el poder protector de Dios y Su misericordia.
Otra de nuestras líderes en Japón, Brenda Takano, nos envió lo siguiente apenas ayer:
Es un enorme privilegio, fuente de aliento y gozo el ser parte de la familia Aglow en el cuerpo de Cristo, especialmente en momentos como éste. Muy frecuentemente, los japoneses han dicho, “pero sólo representamos el uno por ciento de la población…” Con este desastre triple, el amor y misericordia de Dios fueron tan grandes hacia Japón que Él ha desplazado a todo el cuerpo de Cristo en el mundo a orar a favor de Japón! ¡Qué asombroso poder ha sido generado; éste nos ayudará a dar a luz aquello que el Señor tiene planeado hacer en y a través de esta nación! Este estremecimiento ha aflojado las cadenas y la oración manifestará la obra del Espíritu Santo.
Nosotros, como hombres y mujeres Aglow, nos solidarizamos con la nación de Japón. Japón tiene parte en el destino del Reino. Dios está pidiendo que lo hablemos a existencia.
Recuerde, los creyentes en una nación los que portan la verdadera identidad de la nación, aun y cuando la población no creyente sea mayor en cantidad.
Ore que la comunidad creyente en todo Japón se levante con poderosos testimonios de la gloriosa majestad y cuidado de Dios. Esta es una perfecta oportunidad para que ellos hablen de su fe en un Dios fiel.
El enemigo quiere abortar los asombrosos propósitos de Dios para este maravilloso pueblo, pero nosotros hablamos la verdad de Su palabra sobre Japón, como está escrito en Salmos 24:7-9 RV:
Eleven, puertas, sus dinteles!
Levántense, puertas antiguas!
que va a entrar el Rey de la gloria.
¿Quién es este Rey de la gloria?
El Señor, el fuerte y valiente,
el Señor, el valiente guerrero.
Eleven, puertas, sus dinteles!
levántense, puertas antiguas!
que va a entrar el Rey de la gloria.
Yo creo que las puertas están siendo elevadas sobre Japón y que el Rey de Gloria vendrá en respuesta a las oraciones constantes de muchos fieles a lo largo de los años.
¡Continúe solidarizándose a favor del destino de Japón en el Reino!


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